Un año de crisis ’subprime’

Escrito el 14 Ago 2008 a las 16:18 en la categoria Noticias 

noticias Un año de crisis subprimeTodo comenzó el pasado 9 de agosto de 2007 cuando el banco central de Estados Unidos se vio obligado a inyectar miles de millones de dólares ante el riesgo de que el sistema bancario se desmoronase, el Banco Central Europeo(BCE) hizo lo mismo aquí en Europa inyectando la cifra record de 94.841millones de euros.

El día 10 se repiten las operaciones de inyectar liquidez al mercado pero esta vez lo hacen también los bancos de Japón, Australia y Canadá.

El día 16 de agosto, el ibex sufrió la mayor caída desde el 2004 dejándose en una sola sesión un 3,72%(-541 puntos) y cerro en los 13979 puntos debido fundamentalmente a las bajadas durante la última semana por la crisis crediticia estadounidense. Los valores más castigados ese día fueron Gamesa con un 8,23%, NH Hoteles 7,32% y Ferrovial 6,92%.

Desde entonces y en un año las acciones que más han perdido han sido:

AISA -90%

AFIRMA(ASTROC) -90%

I.COLONIAL -88%

RENTA CORP. -78%

INBESOS -76%

Y las más revalorizadas o menos castigadas en 1 año

ARCELOR MITTAL +23%

CAF +31%

GRIFOLS +29%

REE +16%

UNIÓN FENOSA +36%

Después de un año de crisis financiera y de burbujas inmobiliarias ayudadas por el encarecimiento brutal del precio del petróleo, todavía la frase más repetida por muchos analistas es que “lo peor está por llegar”.

OTROS ANÁLISIS DE INTERÉS:

Comentarios

9 Comentarios en “Un año de crisis ’subprime’”

  1. Largoplazo el 14th Agosto, 2008 a las 22:59

    Como agravar una crisis
    La economía española está atravesando una etapa de intensa desaceleración. El paro se dispara, el crecimiento se hunde, los beneficios de las empresas desaparecen, y el mayor activo patrimonial de las familias: la vivienda, empieza a devaluarse.

    Este complicado contexto constituye el caldo de cultivo ideal para que los políticos comiencen a aplicar disparatadas medidas de “estímulo económico” que al final sólo emponzoñan más la situación, agravando y prolongando el necesario e inevitable período de catarsis.

    La última ha sido dilapidar el superávit presupuestario en absurdos proyectos sociales y en obras públicas varias. La noticia, lejos de suscitar decepción y angustia, ha sido considerada adecuada y conveniente para acelerar la recuperación.

    El problema es que, como ya expliqué, tirar del gasto público no es la solución para ninguno de los problemas de la economía. Si durante años la sociedad española ha estado concentrándose en producir vivienda, pagando las importaciones (especialmente el petróleo) con cargo a la deuda, parece claro que, ahora que nos han cerrado el grifo, la única manera para superar el bache consiste en reorientar nuestra estructura productiva para financiar nuestras importaciones con nuestras exportaciones.

    Dicho de otra manera, o bien reducimos nuestras importaciones o bien dejamos de producir viviendas y empezamos fabricar los bienes que demandan nuestros acreedores internacionales (como China o Alemania). El problema del primer camino es que nuestra dependencia del petróleo es difícilmente corregible a medio plazo; de modo que sólo nos queda la segunda opción.

    Cuanto menos produzcamos para nosotros y más vendamos al extranjero (modelo chino), más rápido amortizaremos la deuda pasada y podremos volver a centrarnos en satisfacer nuestras necesidades. Es un ajuste doloroso que necesariamente implicará una fuerte caída en nuestros niveles de vida, pero no puede evitarse de ningún modo.

    Por poner una analogía comprensible: si yo pido un crédito al consumo de 100.000 euros pagaderos en diez años (10.000 anuales, si nos olvidamos de los intereses) y mi única fuente de renta es un salario de 2.000 euros al mes, tendré que ahorrar 10.000 euros de 24.000 para devolver el préstamo. Lo que significa que sólo tendré 14.000 al año para mi disfrute personal. Sin duda, cuando dilapidé los 100.000 euros en consumir sin freno disfruté mucho, pero ahora me tocará apretarme seriamente el cinturón durante los próximos diez años para sufragar ese exceso.

    Por supuesto, siempre tengo la opción de reducir aún más mi consumo (a 4.000 euros anuales, por ejemplo), de modo que amortice 20.000 cada año de mi crédito al consumo. Así, en cinco años devolvería el préstamo. Otra opción sería buscar un segundo o incluso un tercer empleo para hacerme con una renta anual de 50.000 euros. En este caso, gastando 10.000 al año en mis cosas podría amortizar el crédito en dos años y medio.

    La receta, por consiguiente, es clara: menos consumo y más trabajo para amortizar las deudas. Los españoles tampoco tienen demasiadas alternativas: les toca pagar la factura del petróleo desde el año 2000 hasta la actualidad, y ello significa menos consumo y, si fuera necesario, más trabajo por salarios más bajos.

    Pero ¿qué está haciendo el Gobierno para combatir la crisis? Simplemente, olvidarse de todo lo anterior. ¿Que estamos endeudados hasta las cejas? No pasa nada: yo, el Estado, me endeudo todavía más. ¿Que debemos ahorrar y restringir el consumo? No pasa nada: yo, el Estado, voy a gastar mucho más. ¿Que hemos de dejar de basar en el ladrillo el modelo productivo? No pasa nada: yo, el Estado, me voy a hartar de construir carreteras y viviendas de protección oficial. Puro keynesianismo suicida.

    El Estado debería, por el contrario, reducir el gasto público y los impuestos para facilitar la amortización de la deuda y la reestructuración productiva. Pero la rebaja impositiva en ningún caso debe financiarse (como ha sucedido con los famosos 400 euros) con cargo al déficit público, ya que ello sólo incrementa la cantidad de deuda pendiente de amortizar.

    Es cierto que en la magnitud y en el estallido de la crisis el PSOE no ha tenido demasiada responsabilidad, o al menos no mayor que el PP (en cuya segunda legislatura aparecieron la burbuja inmobiliaria y la expansión del déficit corriente) y otros gobiernos del mundo: la causa última de la crisis se encuentra en la política monetaria que han seguido los bancos centrales durante los últimos años.

    No obstante, no es menos cierto que el Gobierno sí tiene buena parte de la responsabilidad en el rumbo catastrófico que puede tomar la crisis durante los próximos meses. El déficit público no ayudará a la recuperación, sino que le dará la estocada definitiva.

  2. Macrons el 15th Agosto, 2008 a las 19:40

    Estimado Largoplazo,

    Estoy de vacaciones y desenganchado de la economía. Tengo además, un acceso muy limitado a la Red.

    He leído tu comentario, que respeto enormemente, pero del que discrepo.

    Los recientes datos sobre el estado de la economía europea son el resultado de la desastrosa política de los responsables del BCE, que hace pocas semanas argumentaban que no podían atender a las circunstancias de España y ahora, como vaticinábamos, se percatarán de que la recesión es general.

    Mis reiteradas intervenciones, en las que me pasé de pesado, reflejaban el temor a lo que se avecinaba.

    Con una tasa de paro el la eurozona superior a la tasa natural y un PIB por debajo de su valor potencial, subir los tipos de interés nominales es un disparate, incluso desde los postulados de los economistas neocom despreocupados de los tremendos sufrimientos y costes humanos del aumento del paro.

    El repunte inflacionario es debido exclusivamente al aumento del precio del petróleo y de los productos alimentarios básicos, que son muy inelásticos y por tanto, poco sensibles al precio del dinero.

    No me extenderé, porque no es ahora el momento, pero sí lo haré, con un articulo razonado cuando termine las vacaciones.

    Diré, eso sí, que considero las medidas del Gobierno correctas. La crisis actual, agravada por la actitud equivocada del BCE, tendrá como consecuencia un aumento preocupante del paro cíclico en la eurozona.

    El precio del petróleo, como predije, caerá, pues su causa principal es la fuertísima especulación. Por otra parte, la magnitud de la crisis presente reducirá su consumo a largo plazo sustancialmente.

    En esas circunstancias, la subida del precio del dinero, en un momento de agarrotamiento del crédito, es un error imperdonable, que sólo contribuye a aumentar el pero cíclico, reduciendo aún más la inversión, el consumo y la producción, haciéndonos a todos más pobres.

    España tiene un nivel de productividad deficiente y una dependencia del sector inmobiliario excesiva, de la que no sólo el gobierno actual es culpable, pero su política fiscal y presupuestaria se ha mostrado excelente y la crisis nos ha cogido con un superávit, que representa ahora un activo muy valioso.

    El aumento del gasto publico es la receta de libro para tratar de paliar la situación actual. Es necesario aumentar el gasto agregado para reactivar la economía y reducir los efectos de la crisis.

    Eso mismo harán el resto de nuestros socios europeos sin la menor duda. Curiosamente, el BCE, al no bajar a tiempo tipos y agravar la crisis, fuerza a adoptar medidas que resultaran a la larga inflacionarias, pues el incremento del gasto publico no es precisamente conveniente, si se mantiene en el tiempo, para la inflación.

    Pero en estos momentos, los efectos de la crisis sobre la producción y el aumento del paro cíclico son mucho más importantes de atajar.

    Con más tiempo y calma, después de las vacaciones, argumentaré de modo adecuado lo que aquí sólo dejo apuntado.

  3. Largoplazo el 16th Agosto, 2008 a las 22:36

    Estimado Macrons no comparto su postura de que la receta para salir de la crisis es aumentar el gasto.
    Quiero recordarle que la crisis actual viene acompañada por el intervencionismo de los Bancos centrales rebajando los tipos y que produjo un gran endeudamiento de las familias, empresas y Estado.
    De hecho desde año 2000 todo el petroleo que se ha comprado en España se ha hecho con cargo a deuda y ahora nos tocará pagarlo y la mayor parte de la deuda de las familias ha ido dirigo a un solo sector la construccion.
    Si ya estamos endeudados como cree usted que endeudarse mas es la solucion? Al final tendra que pagar las deudas nuestros hijos o nietos.
    Le voy a poner un ejemplo muy didactico sobre el circulo vicioso que produce una deuda en una economia:

    El señor Rodríguez preside un edificio dedicado al alquiler de viviendas que factura unos 100.000 euros al año (PIB). Sin embargo, este particular empresario, en lugar de gestionar responsablemente dicho patrimonio, decide acometer reformas estructurales de diversa índole, así como ofertar una serie de servicios adicionales a los residentes de su propiedad que dispara el gasto de la compañía.
    Como consecuencia, en pocos meses su balance de resultados refleja un desequilibrio presupuestario (diferencia entre ingresos y gastos) próximo a 2.000 euros anuales (2 por ciento del PIB). De este modo, Rodríguez se ve obligado a ampliar su ya abultada deuda financiera para asumir los pagos comprometidos a contratistas e inquilinos, y que a día de hoy se sitúa en algo menos de 40.000 euros anuales (40 por ciento del PIB). Y todo ello en un contexto de acentuada crisis económica y clara incertidumbre financiera.

    A finales de 2008, casi el 14 por ciento de los inquilinos que viven en el citado edificio se quedan en el paro, con lo que dejan de pagar sus respectivos alquileres (impuestos). El contrato de arrendamiento establece que dichas personas tienen derecho a permanecer en sus viviendas de por vida, ya que se trata de un particular alquiler en usufructo que incluso heredarán sus hijos. De esta forma, los gastos que ocasionen deberán ser asumidos, de algún u otro modo, por el resto de inquilinos del edificio, quienes por el momento mantienen sus puestos de trabajo.

    Sin embargo, a pesar de la delicada situación que atraviesa su empresa, dicho gestor insiste en mantener, e incluso incrementar, su política de gasto, sin tener en cuenta los riesgos subyacentes que amenazan la viabilidad económica del edificio en cuestión. Y es que, según él, en poco tiempo la situación mejorará, de tal forma que sus inquilinos volverán a encontrar trabajo, y así podrá recuperar las rentas perdidas.

    Pero lejos de cumplirse su pronóstico, un año después (2009) la situación tan sólo empeora. El desempleo en la comunidad se dispara hasta cotas próximas al 20 por ciento, de modo que los ingresos procedentes del alquiler de viviendas se desploman respecto al año anterior, hasta el punto de que la facturación de la comunidad disminuye (recesión). A ello se suma el hecho de que la compañía en la que trabaja el señor Rodríguez está asociada a un club, presidido por el señor Barroso, cuyos estatutos establecen un desequilibrio anual máximo del 3 por ciento en el balance de cada entidad asociada (3.000 euros).

    Ante este panorama de gastos crecientes e ingresos decrecientes, entidades e inversores comienzan a desconfiar de la solvencia del señor Rodríguez, por lo que endurecen las condiciones del crédito, e incluso comienzan a denegar nueva financiación a la empresa que preside. Las garantías que ofrece para el pago de sus compromisos financieros (emisión de deuda pública) comienzan a perder credibilidad ante la difícil coyuntura que atraviesa la compañía.

    ¿Qué opciones le quedan al señor Rodríguez antes de que su entidad sea declarada públicamente en quiebra? Tan sólo dos a fin de mantener sus compromisos de gasto: O bien subir el alquiler al resto de inquilinos de la comunidad (elevar impuestos), o bien disparar la deuda de la entidad que preside, pese a su encarecimiento. De este modo, serán los hijos y hasta los nietos de los actuales inquilinos del edificio quienes, finalmente, tendrán que pagar el exceso de gasto adquirido en la actualidad. Y es que el señor Rodríguez no concibe eso de apretarse el cinturón en épocas de crisis.

    Saludos

  4. Largoplazo el 18th Agosto, 2008 a las 9:04

    Entonces Macrons comparte estas medidas del gobierno que pagaran nuestros hijos o nietos:
    En un momento de crisis económica como es el actual, muchos ciudadanos contemplan boquiabiertos el desesperado intento del Gobierno por tratar de rescatar a las empresas que se ven abocadas a la quiebra, en concreto aquellas que pertenecen al sector de la construcción. No deberían extrañarse tanto. A poco que conozcan cómo funciona en realidad el negocio inmobiliario en España, se percatarían de inmediato que la corrupción y el pago de favores son los ejes esenciales que dominan las relaciones existentes entres promotores y autoridades locales, autonómicas e, incluso, estatales.

    El elevado grado de intervencionismo público que reina en el ámbito urbanístico es la causa esencial de la podredumbre y el mal olor que desprenden los lazos político-inmobiliarios en este país. Y es que, todo proyecto, obra pública, edificio residencial o reforma inmobiliaria ha de pasar, obligatoriamente, por el despacho administrativo de turno. Es decir, por la aprobación de la autoridad política pertinente.

    Tras más de diez años de crecimiento exponencial, el negocio del ladrillo en España ha generado suculentos beneficios económicos para ambas partes. Los promotores se han enriquecido hasta niveles exorbitantes gracias a la burbuja inmobiliaria, al tiempo que los ayuntamientos y los gobiernos regionales se frotaban las manos viendo el caudal de ingresos fiscales proveniente de la venta, transmisión y construcción de pisos y suelo (tanto urbano como rural).

    Y eso ciñéndonos exclusivamente a la vía legal. Es decir, sin contar los sobres y maletines que se intercambiaban diariamente en el seno de los despachos públicos, a cambio del ansiado permiso o concesión que permitiera la recalificación de un terreno que, hasta ese momento, tan sólo podía emplearse a modo de patatal.

    Sin embargo, la fiesta del ladrillo ha llegado a su fin tras el pinchazo de la burbuja crediticia. El sector de la construcción se derrumba a nuestro alrededor. Ante esto, la Administración Pública ha acudido al SOS lanzado por el sector aprobando todo un paquete de medidas destinadas a rescatar a sus socios y amigos. Sin embargo, será usted quien, finalmente, pague la factura de este particular Plan Marshall made in Spain.

    En este sentido, la Administración Central prevé inyectar, por el momento, cerca de 25.000 millones de euros (2,5 por ciento del PIB) en el mercado residencial, a través de avales crediticios otorgados por el Instituto de Crédito Oficial (ICO), para la concesión de hipotecas destinadas a VPO y préstamos a los promotores de vivienda protegida. A ello, se suman, como mínimo, otros 12.000 millones de euros extra para impulsar obra pública.

    Y ello, sin contar los planes específicos de rescate que han puesto en marcha la mayoría de gobiernos regionales. El último caso es el de Castilla-La Mancha. En concreto, la Junta se ha comprometido a comprar el stock de pisos que acumulan las inmobiliarias que no sean vendidas antes de un año. Tal barbaridad se traducirá, sin duda, en un abultado coste para las arcas regionales, cuya cuantificación será difícil de precisar. Cómo no, los principales promotores manchegos aplauden la propuesta. ¿Será casualidad que muchas de estas empresas participan activamente en el accionariado de algunos grupos de comunicación a nivel regional? No sean ustedes mal pensados. La Junta lo hace por el bien de la economía autonómica. La única pega es que, además de tener que cumplir puntualmente con el pago de sus hipotecas, serán los contribuyentes manchegos e, incluso, los hijos de éstos, quienes, finalmente engordarán las cuentas corrientes de los constructores gracias a sus impuestos. Qué poca vergüenza, qué gran despilfarro…

  5. Macrons el 18th Agosto, 2008 a las 14:42

    Estimado Largoplazo,

    No entraré ahora a discutir (en detalle) la nefasta gestión del BCE. Si lees mis DEMASIADO reiterados artículos (que Bolsageneral ha tenido la emabilidad de publicar) verás que estaba muy preocupado y adelanté las nefastas consecuencias que traería para la economía no bajar tipos.

    La gravísima crisis del sistema financiero, amenazaba colapsar el crédito en conjunción con una perturbación de los precios energéticos (y de los alimentos básicos), que dibujaban una crisis de inquietantes dimensiones.

    El BCE no supo ver que el paro cíclico subiría a muy corto plazo, lo que aconsejaba una bajada de tipos agresiva, posibilitada porque la inflación, incluso siendo histórica, NO provenía del recalentamiento económico ni del descontrol de la masa monetaria.

    Hay temas que son todavía objeto de gran debate, pero está bien establecido que la inflación sube cuando la economía tiene una tasa de paro menor que el paro natural o tasa de paro coherente con una inflación regular (NAIRU) o/y el PIB es superior a su valor potencial. Sólo aumentos de la productividad significativos (>2,6%) pueden hacer que se crezca sin aumento de la inflación, en aparente vulneración del NAIRU y/o PIB potencial. NINGUNA de esas circunstancias se daba en la eurozona. La masa monetaria estaba, además, como me encargué de demostrar, contenida.

    El BCE no se atrevió a bajar los tipos, porque la perturbación inflacionaria causada por el aumento especulativo de los precios del petróleo, mantenía la inflación en tasas históricas, muy por encima de su objetivo del 2%. Los tipos reales (descontado el efecto inflacionario) eran de todos modos muy bajos. Es más, la teoría establece que las subidas de tipos nominales para controlar la inflación, deben de ser siempre superiores a la tasa inflacionaria, cosa que no se ha cumplido, lo que demuestra que había serias dudas en el BCE sobre el mejor modo de actuar.
    Probablemente seguían las teorías de Robert Lucas y sus expectativas inflacionarias. Se trataba de enviar un mensaje al mercado sobre la determinación del BCE para contener la inflación. Pero el horno no está para bollos. Se debería haber ignorado el desplazamiento transitorio de la curva de aumento inflacionario a corto plazo (AICP) provocada por la perturbación inflacionaria, toda vez que su causa, la subida del precio del petróleo era transitoria, y tendería a atemperarse a corto plazo, cuando los efectos de la crisis galopante se hicieran patentes.

    La economía tiene sus reglas empíricas aunque ALGUNOS economistas Neocom se empeñen en ignorarlas (otros, simplemente las desconocen).

    Que el aumento del gasto (o demanda) agregado/a, sobre todo si está apoyado por un superávit fiscal, es receta efectiva para salir de las crisis, es algo bien establecido, soportado por modelos y con abrumadoras pruebas empíricas.

    En los países de la eurozona, la política monetaria está en manos del BCE, lo que deja a los gobiernos sólo la baza fiscal y de gasto público, para reactivar la economía.

    La demanda agregada en una economía abierta está compuesta por el consumo, la inversión, el gasto público y las exportaciones netas.

    Por lo tanto, el aumento del gasto público, contribuye a la reactivación de la economía y eso, repito, no lo niega ya ningún economista medianamente serio.

    Naturalmente, hay gran debate sobre los límites del gasto admisible, cuando el superávit fiscal se torna en déficit y ahí podríamos tener una interesante discusión con datos históricos que ya son muy abundantes y clarificadores. Adelanto que no dejan muy bien precisamente a los Neocom.

    También podríamos discutir cuales son las partidas más productivas en las que invertir el gasto público (infraestructuras, educación, investigación…) A la postre, el dinero público estará bien invertido si la rentabilidad futura de la inversión supera al coste de oportunidad de la misma, del mismo modo que las inversiones privadas.

    Pero insisto nuevamente, las medidas del Gobierno, aumentando el gasto público, son de libro y serán seguidas, sin la menor duda, por el resto de los países europeos, que están afectados igualmente, por la gravísima crisis en la que nos adentramos.

    Saludos

  6. Largoplazo el 19th Agosto, 2008 a las 0:30

    Pues estimado Macrons antes dice usted esto “las medidas del Gobierno, aumentando el gasto público, serán seguidas, sin la menor duda, por el resto de los países europeos, que están afectados igualmente, por la gravísima crisis en la que nos adentramos” y antes puedo refutarselo para decirle que no lleva la razon.Sino mire la estrategia que seguirá Francia para salir de la crisis:
    Francia rechaza el gasto público para relanzar su economía
    Confrontado al crecimiento negativo de la economía en el segundo trimestre y privado de todo margen de maniobra presupuestario, el Gobierno francés ha excluido este lunes relanzar la actividad económica con dinero público, en contra de las medidas aprobadas por el Ejecutivo español.(”¿Un plan de estímulo de 20.000 millones a la española?”, se preguntaba ‘Le Monde’ en su versión digital antes de la rueda de prensa de Fillon. “No tendría ningún sentido, ninguna eficacia”, respondió ante la propuesta de aumentar el gasto público.
    El déficit público francés flirtea con el límite del 3% anual impuesto por la Unión Europea, por lo que el Gobierno, que ocupa la presidencia de turno en Bruselas, considera su “responsabilidad” respetar este requisito.)

    El Gobierno francés apuesta por las reformas estructurales y aboga por una respuesta europea “coordinada” ante la ralentización de la zona euro
    El primer ministro, François Fillon, formuló estas conclusiones ante la prensa tras presidir una reunión de crisis con los miembros de su Gobierno conservador encargados de los temas económicos.

    El objetivo de esta sesión, a tres días del primer consejo de ministros tras la pausa estival de agosto, era evaluar la situación, después de que la semana pasada se anunciara que el Producto Interior Bruto (PIB) de Francia había bajado un 0,3 por ciento en el segundo trimestre, su primera caída en casi seis años.

    Esa estimación preliminar “no es una sorpresa” y es el mero “reflejo francés de la tendencia general de la economía mundial en este período”, insistió Fillon, que pidió “sangre fría” ante esta “ralentización”. Además, consideró que “no es razonable” hablar de “recesión” y vaticinó un crecimiento “positivo” para todo el año.

    Técnicamente, se entra en recesión cuando el PIB es negativo dos trimestres consecutivos. El Banco de Francia estimó este lunes que el PIB debería crecer un 0,1 por ciento en el tercer trimestre, lo que, en caso de estancamiento en el cuarto, aseguraría una progresión del 1 por ciento para todo el año.

    Reducir el déficit público

    Es decir, un crecimiento muy inferior a la previsión gubernamental, ya rebajada y que volverá a revisarse en otoño, de entre un 1,7 ó 2 por ciento, y que obligará a un estricto control del gasto para reducir el déficit público hasta un 2,5 por ciento del PIB este año. Un objetivo que mantiene el Gobierno, según reiteró Fillon.

    Para 2009, en cambio, indicó que el objetivo de reducir el déficit público hasta el 2 por ciento del PIB podría revisarse en vista de cómo evolucionen “otros” factores de la coyuntura, como los precios energéticos y agrícolas y los tipos de cambio.

    Fillon insistió en que un relanzamiento de la economía por medio del gasto público no sería “ni posible, ni deseable ni eficaz”. Francia no necesita un plan de relanzamiento, que sería “artificial”, sino “reformas estructurales” para restablecer la competitividad de la economía y prepararla para aprovechar la mejora de la coyuntura internacional cuando se produzca.

    Ha pedido que se “aceleren” los decretos de aplicación de diversas leyes recién votadas y que deben favorecer el poder adquisitivo, a través de una bajada de precios en la distribución, y apoyar a las pequeñas y medianas empresas.

    En este período “difícil”, que debería durar “unos” meses, es preciso velar porque los hogares más modestos no sean los más afectados, dijo Fillon, al recordar las reformas “importantes” en ese sentido que el Parlamento debatirá desde septiembre.

    Al rechazar las críticas de la oposición socialista, que acusa al Ejecutivo de “autismo” y de haber “dilapidado” los medios presupuestarios con las rebajas fiscales de 2007, Fillon sostuvo que la única respuesta nacional apropiada es la de las reformas emprendida por su Gobierno y el presidente, Nicolas Sarkozy.

    Además, consideró “indispensable” una respuesta “coordinada” de los países de la Unión Europea (UE) ante la ralentización económica, que afecta a toda la zona euro, donde, por primera vez desde la creación de la moneda única, el PIB ha bajado en el segundo trimestre.

    Coordinación europea ante la crisis

    “En una Europa unificada en lo económico y en particular en una zona euro unificada en el plano monetario, debe haber una respuesta coordinada de los diferentes países”, afirmó. Como presidenta de turno de la UE, Francia tiene “la responsabilidad” de “suscitar el debate sobre la coordinación de las políticas económicas europeas”, dijo Fillon.

    Precisó que la ministra de Economía, Christine Lagarde, le propondrá en breve a él y a Sarkozy un “método” para lanzar esa discusión en la reunión que los titulares de Finanzas de la UE celebran entre el 11 y el 13 de septiembre en Niza.

    La UE dispone hoy de instrumentos de los que anteriormente los Estados eran los únicos depositarios para “responder a una situación difícil como la que atravesamos”, sentenció.

  7. Macrons el 19th Agosto, 2008 a las 15:42

    Estimado Largoplazo,

    Muchas gracias por la información que pasas sobre Francia.

    Naturalmente, NO TODOS son libres de hacer lo que quieran.

    Francia, pese a su proximidad y peso en la eurozona, es sólo un miembro, en difícil situación, pues su déficit fiscal ronda el 2.9% del PIB, muy cercano al límite máximo permitido del 3%.

    Incluso si François Fillon pensará en reactivar la economía con la única herramienta posible en sus manos, no podría reconocerlo, pues sería inmediatamente censurado.

    Entiéndeme, no digo que mienta descaradamente, digo simplemente que se ve FORZADO a decir lo que dice.

    Cuando se afirma:

    “Fillon insistió en que un relanzamiento de la economía por medio del gasto público no sería “ni posible, ni deseable ni eficaz”. Francia no necesita un plan de relanzamiento, que sería “artificial”, sino “reformas estructurales” para restablecer la competitividad de la economía y prepararla para aprovechar la mejora de la coyuntura internacional cuando se produzca”

    Cualquier economista, por más novato que sea, sabe que lo que dice es simplemente retorica institucional sin ningún contenido. Lo de las reformas estructurales es algo que hay que aplaudirle, pero naturalmente el peor momento de acometerlas es cuando su economía está entrando en recesión.
    El señor Fillon dirá lo que quiera, pero negar a estas alturas de la película los hechos es solamente disculpable en el contexto de sus responsabilidades, que imponen no crear pánico y empeorar las cosas.
    No seré yo quien le critique.

    Las reformas estructurales, muy beneficiosas, tardan bastante tiempo en materializarse (superior a cuatro años) y en este momento, el peligro es el aumento del paro cíclico que acompaña a las bruscas desaceleraciones económicas. Esas medidas aplicadas ahora contribuirían a ahondar aún más la crisis.

    Francia tiene un paro que ronda el 8%, menor que el Español que se sitúa alrededor del 11%. En ambos casos las cifras se dispararán.

    España, por otro lado, viene de una situación de superávit fiscal y por lo tanto, tiene bastante margen hasta encontrarse en la situación francesa.

    Los modelos, basados en datos empíricos, marcan los plazos en que las distintas medidas tienen efecto en la economía. Mis modelos refinados, han detectado pequeñas diferencias con respecto a los plazos comúnmente admitidos. La crisis presente, servirá como laboratorio para probar la exactitud de los modelos en los que me encuentro embarcado.

    El tiempo dirá si el Fillon se ve forzado o no, diga lo que diga, a estimular su economía. Aunque claro, ahora que el problema ya no es sólo se España, a lo mejor Jean-Claude Trichet cambia súbitamente de opinión y echa una manita rebajando los tipos. Mucho daño ya está hecho, pero cuanto antes reaccione el BCE, tanto mejor para todos.

    Saludos.

  8. Largoplazo el 19th Agosto, 2008 a las 23:53

    Estimado Macrons ha sido un placer debatir con usted. Pienso que la recesion en España es inevitable.
    Las necesidades de liquidez adicional que necesitó la economía española en 2007
    En 2007, el ahorro nacional bruto alcanzó los 223.708 millones de euros, mientras la Formación Bruta de Capital sumó 328.659 millones de euros. La economía española necesitó una financiación exterior de 99.868 millones de euros, el 9,51% del PIB, según los datos del Banco Central Europeo.

    Esos 99.868 millones de euros se explican por unos excedentes de 17.201 millones de euros de las entidades financieras españolas en cuanto a su actividad, a otro excedente de 23.169 millones de euros del conjunto de las Administraciones Públicas y a un endeudamiento neto adicional de 110.971 millones de euros de las empresas y otro endeudamiento neto también adicional por parte de los hogares de 29.268 millones de euros. Es decir, que familias y empresa no financieras se endeudaron entre ambas en 140.239 millones de euros, porque ese fue su exceso de gasto sobre su ahorro en el ejercicio. Y ya sabemos que, básicamente, invirtieron en compra de viviendas las familias y en promociones inmobiliarias las empresas.

    Sin embargo, el endeudamiento nacional en 2007 del conjunto de sectores productivos, Administraciones Públicas, empresas financieras, empresas no financieras y familias, fue todavía mayor. Sin tener en cuenta el endeudamiento del Banco de España, subió desde los 570.000 millones de euros en 2006 (alrededor del 60% del PIB de ese año) hasta los 728.000 millones de euros de finales de 2007, más del 70% del PIB.
    Las necesidades de financiación exterior de la economía española en 2008
    Los datos, que tenemos hasta ahora, de la balanza por cuenta corriente indican que su déficit, que es una forma diferente de denominar a nuestro déficit de ahorro, se está agravando en 2008. Una situación aparentemente insólita, porque la brusca desaceleración de la economía debería haberse traducido en unas menores necesidades de financiación.

    Esa evolución positiva no se está produciendo por los siguientes factores:

    Encarecimiento del precio del petróleo, gas, carbón y otros productos energéticos. La reducción de las importaciones y del consumo de esos productos –que ya ha comenzado– no han sido suficientes para compensar su aumento de precios.
    Aumento del precio de muchos alimentos importados y de materias primas básicas. La reducción del ritmo de importaciones, incluso el descenso de la cantidad importada, en particular de algunas materias primas, tampoco está siendo capaz de compensar su aumento de precio en los mercados internacionales.
    Aunque el frenazo en la construcción de nuevas viviendas está siendo muy brusco, todavía se está invirtiendo demasiado, pues se están terminando proyectos comenzados en 2006 y 2007.
    Algo parecido puede decirse en relación con la inversión en bienes de equipo. Aunque se hayan paralizado proyectos de todo tipo, son muchas las inversiones que, en los primeros seis meses de este año, reflejan decisiones de inversión de 2007, 2006 e incluso de ejercicios anteriores.
    Es de esperar, sin embargo, que el cambio en el signo de la balanza de pagos por cuenta corriente sea notable en la segunda parte del año, con lo que las necesidades de financiación exterior se deberían reducir respecto a los de 2007. Es necesario, sin embargo, tener en cuenta el coste creciente del endeudamiento nacional, esos 728.000 millones de euros, y el aumento de las transferencias de los inmigrantes al exterior, circunstancias ambas que podrían hacer modificar esa conclusión preliminar.

    Si en 2007 el exceso de la inversión sobre el ahorro interno fue de casi 100.000 millones de euros, en 2008 lo lógico sería que esas necesidades se redujeran en conjunto,teniendo en cuanta todos esos factores, en 20.000 millones de euros. Esa cifra sería la resultante de una Formación Bruta de Capital del 25% del PIB –frente al 30% de 2007–, lo que reduciría las necesidades de financiación en casi 55.000 millones de euros. Esa reducción se compensará negativamente por el mayor precio que pagaremos por las importaciones de petróleo y otros bienes energéticos, por el coste de nuestro endeudamiento exterior y por las transferencias de los inmigrantes. En relación con el petróleo es oportuno recordar que cuando el Gobierno elaboró el cuadro macroeconómico correspondiente a 2008 como soporte de sus Presupuestos preveía un petróleo a 80 dólares el barril y un tipo de cambio de 1,35 dólares por euro para 2008.

    En concreto, la subida del precio del petróleo va a significar para la economía española, si se mantuvieran unas importaciones de 1,6 millones de barriles de petróleo diario, a 140 dólares de promedio y el tipo de cambio del euro con el dólar es de 1,55, un pago no previsto al exterior de alrededor de 17.000 millones de euros. A esta cantidad habría que sumar los pagos adicionales por la importación de carbón y gas natural. En conjunto, estamos hablando de 20.000 millones de euros más de lo previsto en el cuadro macroeconómico del Gobierno.

    Sin embargo, es posible que la cantidad importada de todos esos productos descienda en, al menos, un 5% y que los precios en la segunda mitad del año se reduzcan significativamente. No sería imposible que los 140 dólares/barril del petróleo hasta el mes de junio se reduzcan hasta los 100-120 dólares/barril en la segunda parte del año. Si esto fuera así, la factura total por productos energéticos, en lugar de aumentar en 20.000 millones de euros, podría hacerlo en sólo 15.000 millones.

    Lo que no parece posible es que el sector exterior aporte 0,2 puntos al crecimiento en 2008, según ha previsto el Gobierno en su nueva estimación de 25 de julio, en la que considera que el PIB crecerá un 1,6% en 2008. Ese nuevo cuadro macroeconómico es incoherente a la vista del comportamiento del consumo privado, que el propio Gobierno cree que crecerá sólo un 0,4%, pero que en la realidad parece que es incluso negativo. Es también incoherente con la evolución de la Formación Bruta de Capital, que según el Gobierno seguiría aportando crecimiento al PIB. Es incoherente con la evolución del sector exterior, por las subidas de precios de las importaciones que hemos mencionado. De esa revisión de los distintos componentes de la demanda española se debería deducir la entrada en recesión de la economía española en la segunda parte de 2008. El Gobierno sigue acercándose a la realidad, pero lentamente. Y la realidad, sobre todo la financiera, va mucho más deprisa que esas revisiones.

    Veamos que nos dicen los datos más recientes de balanza de pagos. Según las cifras de aduanas sobre el comercio exterior de bienes, en los cuatro primeros meses de este año ha ocurrido lo siguiente:

    El saldo de las importaciones y exportaciones de bienes –de productos energéticos, bienes intermedios, bienes de consumo y bienes de capital– ha empeorado en los primeros cuatro meses de 2008 en 4.628 millones de euros, en relación con los mismos cuatro meses de 2007. Si se mantuvieran las cantidades y precios de esos bienes el déficit anual empeoraría en más de 14.000 millones de euros. Sólo el saldo del comercio exterior de productos energéticos ha supuesto un mayor déficit de 6.426 millones de euros en los cuatro primeros meses de 2008. Ese mayor déficit se ha compensado por una mejoría del resto de los sectores, al haber comenzado a reducirse las importaciones de bienes de equipo y bienes de consumo duradero, como corresponde a una economía que está entrado en recesión.
    Es imprescindible una mención específica a lo que nos está costando ya nuestro endeudamiento exterior. En 2004, cuando nuestro endeudamiento neto a final de año era de 363.000 millones de euros, pagábamos por rentas al exterior 38.360 millones de euros. En 2007, con un endeudamiento de 728.000 millones de euros, hemos pagado 82.393 millones de euros. Dentro de la subbalanza de rentas, el saldo de intereses y dividendos, que en 2004 arrojaba un saldo negativo de 11.991 millones de euros, creció en 2007 hasta los 31.128 millones de euros de déficit. En 2008 esa cifra volverá a subir. No sería difícil que alcanzara los 40.000 millones de euros. Un mayor gasto del orden de otros 8.000 millones de euros anuales. Por tanto, los pagos al exterior por nuestro endeudamiento se acercarían ya al 4% del PIB.
    Otra mención específica es precisa en relación al saldo exterior de intereses y dividendos de la banca española. En 2004 ese saldo era negativo en 2.694 millones de euros. En 2007 alcanzó los 13.069 millones de euros.
    Por su parte, la subida del IPC hasta el 5%, un punto más que en el resto de la Europa monetaria, significa que es más barato importar determinados artículos que producirlos en España y que es más difícil la exportación de bienes y servicios por la falta de competitividad que ese alza supone. Su efecto en la necesidad de financiación exterior de España ya se recoge en los resultados de la balanza por cuenta corriente, a través del tamaño del déficit comercial y del de servicios, o del menor superávit de este último en su apartado de turismo. En relación con el IPC creo que puede aventurarse una fuerte caída desde el 5,3% anual para los últimos meses del año. Incluso con la economía indiciada, pues, como hemos visto, la mitad de los cotizantes a la Seguridad Social y los empleados públicos tienen sus sueldos ligados a la evolución del IPC, la contracción monetaria española es tan fuerte que nuestros precios deberían subir menos que los del conjunto de la Unión Monetaria para final de año.

    El peor de los mundos posibles para España sería que en 2008, con nuestra economía en recesión, no se redujera significativamente nuestro déficit en la balanza de pagos por cuenta corriente, es decir, nuestro déficit de ahorro.

    En efecto hemos visto que si se reduce, como parece, la Formación Bruta de Capital del 30% al 25% del PIB, nuestras necesidades de ahorro externo se reducirían en 55.000 millones de euros. Pero si debido al aumento de precio de las importaciones energéticas, y aunque redujéramos la cantidad importada, nuestros pagos al exterior aumentaran en 20.000 millones de euros más, los pagos por nuestro endeudamiento exterior aumentaran en 8.000 millones de euros. Si además el aumento de las transferencias de los inmigrante supusieran otros 4.000 millones de euros más nos encontraríamos con que nuestra necesidad de ahorro externo sólo habría disminuido en 20.000 millones de euros. Seguiríamos necesitando alrededor de 80.000 millones de euros más al año, que se sumarían a nuestro endeudamiento exterior, por lo que éste alcanzaría los 800.000 millones a finales de 2008.

    Y eso con la economía en recesión. El ajuste en 2009 tendría que ser mucho mayor del contemplado hasta ahora. Y en 2010 seguiría el ajuste recesivo. Eso es lo que dice nuestra balanza de pagos y de endeudamiento exterior.

  9. Macrons el 20th Agosto, 2008 a las 14:48

    Estimado Largoplazo,

    Resumiendo al máximo, España tiene en la competitividad (y productividad asociada) una asignatura pendiente, además de su excesiva dependencia del sector constructor-inmobiliario.

    Esa es la causa principal de su elevado déficit por cuenta corriente (-9,4 del PIB), resultante de unas exportaciones netas fuertemente negativas. La subida del euro, propiciada por la entrada de capital especulativo en busca de los mayores tipos de interés de la eurozona en relación con la zona dólar, no facilitan precisamente las cosas al sector exportador europeo, agravando aún más la situación.

    Afortunadamente, nuestra balanza fiscal (que antes de entrar en la presente crisis era fuertemente positiva), nos permite intentar contrarrestar la crisis, procurando compensar el gasto agregado, con un aumento de las inversiones públicas.

    En ningún momento he dicho que nos podamos escapar de la crisis (si lees detenidamente lo publicado en (http://www.bolsageneral.es/category/macrons/) verás que he dibujado un panorama bastante realista).

    Pero el Gobierno de nuestro país, como el del resto de los países afectados, tiene la obligación de actuar con las herramientas disponibles. No hacerlo equivaldría a empeorar más una situación ya de por sí muy complicada.

    EEUU, con toda la ayuda que presuponen los agresivos estímulos monetarios proporcionados por la FED y un déficit fiscal enorme (además del de por cuenta corriente) está aumentando el gasto público a marchas aceleradas.

    Te agradezco mucho el comentario sobre el positivo debate. Para mí ha sido un placer igualmente.

    Saludos.

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